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TU CUERPO TE PIDE UN DESCANSO

EL DESCANSO

Un buen plan de entrenamiento debe tener en cuenta siempre los descansos bien planificados o establecidos, no vale improvisar, no cometas un error tan grave como querer recuperar el tiempo perdido y realizar toda la actividad que no has realizado en estos años en unos días.

Si no recuperas correctamente acabarás padeciendo fatiga, lo que incidirá directamente  en tu rendimiento y aumentando el riesgo de lesión y por ende el abandono de la actividad física.

Podemos distinguir tres tipos de fatiga:

  1. Aguda: es la que ocurre durante la sesión de entrenamiento produciendo una disminución del rendimiento. Este tipo de fatiga es común y nos indica que el ejercicio está siendo lo suficientemente exigente como para que se produzcan mejoras.
  2. Subaguda: es la sobrecarga que se produce tras varias sesiones intensas con escasa recuperación. Supone un estímulo para la supercompensación. (fenómeno que explicaré a lo largo de este artículo). Este tipo de fatiga solo debe aparecer de forma controlada e intencionada, de lo contrario acabaríamos cayendo en la siguiente fase que explico a continuación.
  3. Crónica: es la que genera un desequilibrio entre el anabolismo y el catabolismo, que puede crear un cuadro de sobreentrenamiento. se diferencia de la fatiga subaguda en su gravedad y duración en el tiempo así como las medidas a tomar para su eliminación. Esta fatiga la debemos evitar siempre, ya no solo por el riesgo de abandono sino por nuestra propia salud.

Cierto es que no toda fatiga es mala, siempre y cuando esté planificada. Explico mis palabras, es evidente que dentro de una sesión de entrenamiento tiene que aparecer durante o al final de la misma una fatiga aguda, esta fatiga es la que hará que el organismo vaya creando adaptaciones. En cuanto la sesión finalice y repongas tus depósitos con una buena alimentación e hidratación tu organismo estará recuperado.


La fatiga Subaguda

En el caso de está, debes tener cuidado, ya que solo tiene que aparecer en ocasiones puntuales, por ejemplo, en pretemporada de cualquier equipo (de fútbol, atletismo…) , coincide con cargas altas en volumen e intensidad en los entrenamientos, con poco descanso o estímulos muy seguidos sesión tras sesión. Un periodo tan intenso de entrenamiento debe ir seguido de otro igual o más intenso de descanso, esto provocará en el organismo un fenómeno que se llama “supercompensación”, es decir, provocaremos una disminución del rendimiento debido a la fatiga durante los estímulos fuertes de entrenamiento y seguidamente el rendimiento se disparará una vez entremos en el periodo de descanso, este rendimiento durará unos días. Mi recomendación es que nunca llegues a una fatiga subaguda de no ser que lo hagas de la mano de un profesional.

Diseñado por FreepikLa fatiga Crónica

La fatiga que siempre debemos evitar es la crónica, pero a veces es difícil diferenciar entre una fatiga subaguda y la crónica. Como ya he dicho anteriormente, la diferencia está más en la duración de los síntomas que en los propios síntomas.

Debes estar alerta si aparecen estos signos o síntomas:

– Deterioro del rendimiento

– Cambios de estado general (apetito, capacidad concentración,…)

– Cambios en la frecuencia cardiaca, tensión,…

– Síntomas psicológicos (similares a la depresión)

– Cambios en la analítica sanguínea (descenso hierro, hemoglobina, Ferritina,…)

– Agotamiento físico y mental durante todo el día

– Dificultad para conciliar el sueño

– Lesiones muy continuas.

¿Cuales son los errores que te llevan a esta situación?

Leyendo lo anterior quizá te estés preguntando, los más comunes son:

  • omitir tiempos de recuperación
  • rápida elevación de las cargas
  • altas intensidades continuas
  • excesivo número de sesiones de forma repentina.
  • coincidencia de altas cargas de entrenamiento con cargas afectivas (problemas familiares…)

A modo de conclusión, me gustaría que entendieses la importancia del descanso dentro de un plan de entrenamiento, y cómo es imprescindible una buena planificación del mismo, dicho de otra manera, no vayas al gimnasio y hagas lo que se te pase por la cabeza o te apetezca en ese momento. Diseña al menos, semanalmente lo que vas a hacer, y si no te ves capaz, acude a un profesional de la actividad física.

Por Maite Arrubla.- Nº Colegiada: N55368

Lic. Ciencias de la Actividad Física y Deporte 

 

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