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Perder Peso Psicología

¿EL ESTRÉS ENGORDA?

Conoce la relación entre estrés y obesidad

El estrés en sí no es una enfermedad, pero el estrés crónico puede tener un efecto perjudicial sobre el bienestar físico y mental, y es uno de los diversos factores ambientales asociados con la obesidad.

Aunque generalmente se percibe como un fenómeno negativo, no todo el estrés es malo; de hecho una cierta cantidad es necesaria para que podamos funcionar de manera óptima. Sin embargo, cuando la mayoría de la gente habla de sentirse estresado, se refiere a un estado negativo inducido por la sensación de ser puesto bajo presión mental o emocional.

Los efectos del estrés sobre el apetito y preferencias alimentarias varían entre los individuos, con algunas personas que experimentan un aumento de peso durante los períodos de estrés, mientras que otros informan de la reducción del apetito. El estado de peso antes de la aparición del estrés ha demostrado ser predictivo de la respuesta individual, con aquellos que ya padecían un exceso de peso poseyendo más probabilidades de experimentar aumento de peso que las personas sin sobrepeso.

Las razones de esto no se entienden completamente todavía, pero se cree que pueden estar implicados los niveles elevados de insulina observados normalmente en individuos con sobrepeso y obesidad.

El Estrés Crónico

El estrés crónico es un factor de riesgo conocido para la obesidad, pero todavía no se ha establecido la dirección de la causalidad. Los niveles elevados de activación basal del sistema nervioso simpático han sido observados en los pacientes con trastornos metabólicos como la diabetes, que son comunes en los individuos obesos, y existe cierta evidencia que sugiere que la activación basal SNS elevada puede ser predictiva de la obesidad.

Las personas que aumentan de peso en respuesta al estrés suelen informar de ansia por “comidas reconfortantes” densas en calorías, que son altas en grasa y azúcar, y se sabe que actúan sobre los receptores opioides en el cerebro para inhibir las respuestas de estrés. Los estudios también han encontrado que los individuos sometidos a altos niveles de estrés tienden a picotear más, toman menos comidas principales y un menor número de porciones de verduras. También se ha observado la tendencia hacia una menor participación en el ejercicio físico, a pesar de que no está claro si un estilo de vida sedentario exacerba el estrés o si la tensión promueve la inactividad física. Si es conocido sin embargo que el ejercicio físico regular nos ayuda a reducir el estrés diario.

La falta de conciencia al comer, también conocido como alimentación inconsciente o sin sentido, puede contribuir a la obesidad y está asociada con un estilo de vida estresante.

Miren Morales Zabalegui.- Psicóloga Col. N- 01489

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