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Vivimos atrapados, Escucha tu verdad

La mayoría de nosotros vivimos atrapados en un concepto de nosotros mismos

Una idea de quienes somos que nos mantiene literalmente presos en una cárcel que nosotros mismos construimos.

A lo largo de mi experiencia profesional y mi propio proceso personal, me doy cuenta de que la mayoría de nosotros vivimos atrapados en un concepto de nosotros mismos y una idea de quienes somos que nos mantiene literalmente presos en una cárcel que nosotros mismos construimos. En ocasiones, esto nos impide perder peso y muchas otras cosas.

Algunas de estas “cárceles” son algo mas confortables que otras pero de cualquier modo tienen barrotes que no nos permiten percibir la total libertad de elección que en realidad tenemos para concebirnos a nosotros mismos, ser quienes de verdad somos y percibirnos realmente libres.

Esta concepción de quienes somos, nuestros “Barrotes” se han forjado en su mayor parte en nuestra infancia, recogiendo datos de quienes somos y quienes debemos ser de nuestro entorno más cercano, especialmente en nuestra familia.

Conforme maduramos vamos haciendo nuestras,  ideas de lo que es bueno y es malo, de lo que hay que temer, de lo que es importante en la vida, de lo que es aceptable o no para los que me rodean y para mi mismo… Pero la realidad es que somos siempre mucho más de lo que creemos que somos, sentimos cosas que no “deberíamos” sentir, pensamos cosas que no “deberíamos” pensar porque las consideramos malas, vergonzosas o porque simplemente sentimos que no nos podríamos mirar al espejo si las admitimos como nuestras. Cosas que nos provocan miedo, o rechazo como la vergüenza, la envidia, la debilidad,  la vanidad, la rabia, el rencor, la culpa o el propio miedo son desterradas de nuestra conciencia por ser consideradas “no yo”, algo que yo no puedo permitirme sentir en este momento.

Pero la mala noticia es que es imposible deshacerse de ellas del todo, de modo que hacemos todo lo que está en nuestra mano para no verlas, para no sentir lo que sentimos…

y en muchas ocasiones esto nos impide perder peso

El modo más común de hacer esto es desconectarnos de nuestro cuerpo para no sentir las emociones, para poder “inventarme” que en realidad no siento lo que siento.

Así, unos se enfadan con el mundo y se inventan  que es el mundo el que tiene la culpa de sus sentimientos, otros  recurren a las adicciones (como los tóxicos, el alcohol,…o incluso el trabajo excesivo) como una manera de acallar la tensión interna. 

Otros tratan de imponer control  en su propio cuerpo pero sin escuchar lo que este les está pidiendo, (como pasa con la vigorexia o la  anorexia). Otros muestran una entrega y cuidado a los demás que curiosamente no son capaces de darse así mismos descuidando su propia salud. Todas estas y muchas más, son maneras de no escuchar nuestra verdad, de olvidarnos de nosotros e implican siempre un rechazo y un mal trato hacia algo en nosotros mismos.

El no perder peso y la obesidad tienen detrás, en la mayoría de los casos alguna verdad que no se quiere escuchar. Alguien podría pensar: “pero yo he engordado por un problema hormonal o metabólico…el médico me lo ha dicho”- y yo le preguntaría- Y si ahora para mantener tu peso tienes que cuidarte más que antes y tienes el deseo de cuidarte. ¿Por qué no lo consigues? ¿Porqué piensas una cosa sobre lo que vas a comer y terminas haciendo otra diferente?, ¿Qué hace que pienses una cosa y hagas otra?, ¿Que te impide cuidarte?

La buena noticia es que existen maneras de recuperar la coherencia con nosotros mismos, existen maneras de recuperarnos a nosotros mismos y de deshacernos de los “barrotes” para convertirlos en límites elegidos conscientemente. Cuando nos hemos perdido mucho en nuestros objetivos de vida es posible que necesitemos ayuda profesional, sin embargo hay cosas que todos podemos hacer para mantenernos “conectados” con nosotros mismos y para ser mas libres.

Además, como ya hemos marcado en otros post, la meditación, yoga, mindfulness, o cualquier otra técnica psico-corporal para reconectar cuerpo mente y emoción es válida para este fin, pero en este post, quiero animarte especialmente a ESCUCHAR TU VERDAD. Esto significa, aceptar lo que hay, darte a ti mismo el derecho legítimo a sentir lo socialmente inaceptable,  o lo que tu familia no aceptaría, con la convicción de que TODO SER HUMANO tiene toda variedad de sentimientos y recordando que sentir lo que sientes no hace daño a nadie y ante todo tienes legítimo derecho a sentir lo que sea que sientes y a buscar la mejor manera de cuidarte y darte lo que necesites de tu entorno.

Una vez puedas escuchar tu verdad, has de entrenarte en respetar lo que encuentres y reconducir los sentimientos dañinos con el amor con el que reconducirías a un bebé que siente eso mismo.

Supongamos que una parte de ti quiere comerse un trozo de delicioso pastel. Otra parte de tí sabe que no debería porque te impedirá conseguir tu objetivo de perder peso, tras leer este post se te ocurre preguntarte si hay alguna sensación que quieras tapar con ese pastel, ¿Qué te ha pasado hoy?, ¿Cuál es tu verdad hoy? Tal vez hay tantas sensaciones juntas que no sepas por donde empezar a contestarte. Encuentres lo que encuentres legitímate (Date el permiso y reconoce tu derecho a sentir).

En segundo lugar piensa en alguna otra opción en lugar de comerte el pastel que de verdad suponga tratarte con cariño a ti misma/o : Puedes hacer algo positivo para tu cuerpo como comer algo sano o darte un buen paseo. Puedes plantearte pedir a alguien algo para calmar tu mal estar, como un abrazo o una charla tomando una infusión. Puedes acercarte a alguien o hacer una actividad que te de lo que estas necesitando (tranquilidad, consuelo, sensaciones positivas etc.), Tal vez puedes darte unos minutos para enfadarte o llorar si encuentras que esa es tu necesidad….

Incluso al final puedes decidir comerte la tarta o darte un atracón, pero habrá una diferencia, serás un poco más consciente de que puedes elegir. Y si eliges la tarta, recuerda tratarte con amor y reconducir tu elección la próxima vez como reconducirías a alguien a quien amas, sin juzgarte, comprendiendo que tienes debilidades y dolores y acompañándote hacia una mejor salud cada momento y cada día de tu vida. Recuerda que solo tú puedes escuchar TU VERDAD, no tengas miedo de ti, comienza por tratarte con amor y aceptar lo que hay.

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Miren Morales Zabalegui.- Psicóloga Col. N- 01489

 

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