Psicología

¿Existe la depresión post boda?

Generalmente esta reacción está ligada al estrés de los preparativos aunque puede significar otras cosas.

En ocasiones y a pesar de la alegría que se presupone en unos recién casados, aparecen sensaciones de tristeza o de vacío los días posteriores a la celebración del evento o al regresar de la luna de miel. 

 

Después de montones de preparativos, fechas de pruebas, de banquete, de vestido, decisiones sobre los invitados y un sin fin de pequeños detalles. Cuando nuestro objetivo y todas las expectativas e ilusiones están puestas en una única fecha del calendario, se van acumulando multitud de emociones que contenemos y generalmente no son liberadas por falta de tiempo para descansar o desahogarnos, o simplemente porque no somos conscientes de todas ellas metidos como estamos en el estrés del día a día. Cada minuto del tiempo libe de los novios se llena con los preparativos, especialmente en las bodas mas grandes que conllevan muchísimas horas de preparación y muchos de esos preparativos tienen un contenido emocional importante .

Por fin llega el gran día y si bien es posible que todo salga a la perfección, el día o la semana siguiente supone un parón muy considerable donde comienzan a liberarse emociones que se han estado conteniendo y puede darse una sensación de bajón, tristeza o vacío al que en ocasiones no sabemos dar explicación.

¿En que consiste la depresión Post boda? ¿Existe como tal?

En primer lugar, hay que dejar claro que esto no es algo que ocurra en todas las ocasiones ni a todas las personas. Generalmente es mas común en el miembro de la pareja que mas tiempo ha invertido en los preparativos. No podemos hablar tampoco de depresión ni de algo patológico. Se trata de una serie de sensaciones negativas que en algunas ocasiones aparecen el día después o la semana después de cesar la actividad intensa y lo normal es que se vaya diluyendo en unos días.

Estas sensaciones de tristeza o mal estar pueden deberse a la finalización de un periodo de estrés donde la actividad ha sido intensa y también la preocupación de que todo salga perfecto. Se necesita un periodo de maduración de lo sucedido e integración de todas las emociones vividas (no todas buenas) ya que en el día a día de los preparativos no nos dimos ese tiempo. Hemos de procesar a veces que las expectativas sobre ese “gran día” no se hayan ajustado al resultado final o puede darse también que no existan proyectos en el horizonte o metas en las que enfocarse una vez terminada la boda.

Por otro lado, una boda puede suponer un duelo por las cosas que dejamos atrás. Esto último se puede dar especialmente en los casos en los que ha variado bastante la rutina y forma de vida de los novios, comenzando a vivir juntos por primera vez, estrenando casa, alejándose de relaciones cotidianas con personas queridas como hermanos, amigos u otros familiares o incluso el duelo por la pérdida que supone dejar de ser el centro de atención y tener de repente una agenda vacía de cosas importantes que hacer. Cualquier cambio en nuestra vida, incluso el que supone un motivo de alegría supone una pérdida y una renuncia al estado anterior que también tenía sus partes buenas.


¿Cuando deja de ser un sentimiento normal y se convierte en un problema?

Todas estas sensaciones de las que hablamos son normales cuando aparecen entre el día después y unas semanas después de la boda. Lo necesario para volver a la calma del día a día y adaptarnos a la nueva situación y comprobar que las cosas van bien a pesar de todos los cambios. En el caso de que estas sensaciones se prolonguen meses después y te impidan disfrutar de tu nueva vida y de tu pareja es necesario pedir ayuda a un psicólogo.

Si el “bajón” se te pasa en un par de días o cuando te marchas de luna de miel, lo mas seguro es que el “bajón” se debiera al estrés de los preparativos. En el caso de que estos sentimientos se den al volver del viaje o unos días después, puede deberse a los cambios que has tenido que hacer con esta etapa de tu vida y si el mal estar continúa o llega semanas o meses después de la boda es posible que se haya idealizado a tu pareja o la vida de casada o casado que tal vez es diferente a lo que pensabas.

¿Qué se puede hacer para pasar mejor ese periodo?

Sobre todo, tómalo como algo natural y legítimo y deja que las cosas se vayan colocando día a día con calma, comprobando que todo está bien después de todo y que la nueva situación es una elección bien tomada.

Si sientes que esas sensaciones te hacen estar mas distante de tu pareja o no te dejan disfrutar de la intimidad por que te encuentras extraño o extraña es importante que lo compartas con tu pareja y le hagas saber que no tiene que ver con que no seas feliz en la nueva situación, haz hincapié en lo positivo de estar juntos y déjale claro que el no es responsable de tu estado ni es por que te arrepientas de estar con él o ella. Desahogarte con tu pareja ayudará a que entienda qué te está pasando y podrá mimarte en estos momentos sensibles . Céntrate en tu luna de miel, mirad fotos y videos de la boda y recordar los buenos momentos, haced planes de pareja y ve creando nuevos retos proyectos y actividades que poner en tu agenda.

Miren Morales Zabalegui.- Psicóloga Col. N- 01489

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