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¡Voy a ser feliz porque es bueno para la salud!

Nuestro cuerpo está permanentemente reaccionando a nuestras emociones

Esto que siempre hemos intuido, cuenta hoy en día con miles de estudios científicos que lo avalan y que demuestran que lo que sentimos aumenta o disminuye nuestra salud de una manera muy determinante.

Todos somos capaces de intuir que las emociones negativas como la rabia, la pena, la culpa, la tristeza, la ansiedad, el miedo,… cuando se mantienen en el tiempo, hacen daño a nuestro organismo. Sentimos las emociones en el cuerpo y este reacciona con síntomas que van desde un dolor de cabeza, de estómago o sensaciones como un nudo en la garganta, inquietud en el estómago, palpitaciones, sudoración etc.

Aunque existe mucha controversia en cuanto a qué emoción está relacionada con qué enfermedad, en lo que coinciden todos los estudiosos es en la innegable influencia de las emociones en la salud. Una percepción de felicidad en tu vida aumenta las emociones positivas y supone un factor de protección para gran variedad de enfermedades. Además, cuando nos sentimos felices, nuestra voluntad y nuestra estima nos facilita conseguir los objetivos que nos planteamos haciendo más fácil cuidar de nuestra salud con rutinas saludables.

Las enfermedades psicosomáticas  son la prueba más evidente de la implicación e interrelación de lo psíquico, lo físico y lo ambiental. Esto es: Lo que pienso, siento y recibo de mi ambiente, afecta a mi cuerpo y me enferma o me sana.  Algunas enfermedades con factores claramente psicológicos son admitidas como tales por cualquier experto en salud por haber sido repetidamente demostrado en estudios científicos como pueden ser  la obesidad, las úlceras pépticas, colitis ulcerosas, asma, estreñimiento, dolores de espalda etc. De hecho, es más que probado y reconocido que un estado de mal estar psíquico baja las defensas del organismo y en consecuencia se producen más infecciones del mismo modo que un estado de bienestar psíquico genera neurotransmisores y hormonas del bienestar (endorfinas, dopamina y serotonina, principalmente) de forma natural.

No es necesario estar deprimido o sentirse infeliz para tener una enfermedad psicosomática, muchas veces se producen aprendizajes y se adquieren patrones de conducta en la infancia o durante nuestra vida que no causan un problema psicológico inmediato pero que con el tiempo, si hacen sufrir a nuestro organismo y éste lo plasma desarrollando una patología concreta. ¡Ojo! antes de la enfermedad el cuerpo nos manda señales que no debemos ignorar, dolores de cabeza, cansancio, tensión muscular, sensación de opresión o angustia etc. Cualquier sensación de nuestro cuerpo se da para advertirnos de algo y es fundamental aprender a escuchar al cuerpo. El cuerpo nos da la información que nuestra mente todavía no ha entendido.

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A veces  es difícil reconocer el origen psíquico de nuestras dolencias físicas, otras veces nos parece tan difícil cambiar los factores psíquicos que buscamos como única solución que el síntoma desaparezca. Pero, si puedo tomar una pastilla cada día para la hipertensión o la diabetes y también puedo comer sano o hacer ejercicio para cuidar la salud, ¿Por qué no hacer diariamente ejercicios específicos para ser mas feliz? .Como te hemos contado en otros post, el 40% de los factores de  la felicidad dependen exclusivamente de lo que tu hagas para ser feliz ¿cuántas cosas al día haces para ejercitar tu felicidad? ¿Cuántas veces al día revisas las señales de tu cuerpo para darle lo que necesita de verdad?

Te invitamos a que sigas nuestros post donde te plantearemos  hábitos saludables de salud mental para ejercitar tu felicidad cada día.
Por Miren Morales Zabalegui.- Psicóloga Col. N- 01489

 

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